¡De vacaciones nuevamente! Sin mucha planificación previa (suelen predecir que suelen ser así los mejores momentos) me encuentro en el pre-viaje.
Parece que si uno no está "camino a.." no son las merecidas y esperadas vacaciones. Si nos encuentran en nuestar casa, el cerebro lo registra como "tiempo libre"; pero vacaciones, vacaciones las sentimos bolso en mano.
Las veces que no se nos dió el éxodo hogareño, nos mentalizamos con un rosario de justificaciones: igual lo vamos a aprovechar para hacer lo postergado durante el año, que así ahorramos, que por fin empezamos el gym, que terminamos ese libro.... y a pesar de eso, el lenguaje nos traiciona y aunque hace un mes que estamos panza arriba, sólo se activa el contador con un viaje, cuando al fin decimos " mañana me voy de vacaciones"...
Y ese momento se carga de emoción (sea a Villa La Angostura o acá nomás), de deseos de descanso, diversión, de pausa necesaria para reorganizar, planear y estar listos para comenzar nuevamente el año...
Estar de viaje nos permite conocer lugares nuevos, o reencontrarnos con los conocidos, respirar otros aires, renovar ideas y sobre todo meterse en uno.
Porque por más que uno lo evite, no quiera, no parezca, salir de viaje nos implica "mirar adentro".Ya desde el armado del bolso, donde se decide que parte de nuestro mundo llevamos. Y en las expectativas que nos acompañan estará la búsqueda sobre qué pedazo del mundo externo queremos que vuelva (junto a la arena, las piedritas, el correr del río, las anécdotas...) siendo parte de nosotros.
No hay comentarios:
Publicar un comentario