domingo, 20 de febrero de 2011

Elegir la mirada..


  Continuamente, día tras día, nos enfrentamos al mundo que nos rodea. En ese encuentro construímos, armamos un propio universo de significados: realizamos lecturas sobre lo que se nos presenta, interpretamos, tomamos decisiones, elegimos. Y así, como podemos, con lo que podemos, vamos viviendo.
  La humanidad toda fue construyendo sentidos, explicaciones, teorías, intuiciones que hacen posible la "inevitable levedad del ser", como describió Kundera.
  De alguna manera u otra armamos nuestro sentido de realidad. Ahora, ¿en qué medida el transitar de nuestra vida se hace más acequible y posible con este sentido de realidad? ¿Qué cuota de ilusión, creencia y fe es necesaria para dar un margen a lo posible?  Podemos decir que la vida es la búsqueda de certezas y palancas que sostengan nuestro mundo.
  Hoy leyendo una nota sobre  "Conocerás al hombre de tus sueños" de Woody Allen  me vienen estas preguntas sobre las miradas que ponemos día a día. ¿Es la racionalidad esceptica la que nos impulsa? ¿O es la oportunidad de la ilusión que construímos la que nos da el empujón para seguir la búsqueda? ( Aunque a veces incluso, paradójicamente, consista en desterrarla)
  ¿Qué hace más feliz nuestra vida? Creo que en vez de pensar pares dicotómicos entre racionalidad lógica e ingenua ilusión, es posible elegir los anteojos con que miramos el mundo en cada momento. Dar espacio a la esperanza, a la confianza, a la posibilidad, al "what if"...
   No es una tarea sencilla. No siempre cree el que quiere sino el que puede, a veces el sentido de realidad, la lucidez se impone y se vuelve inevitable... Igualmente creo que construir sueños también es posible desde la racionalidad. Se puede soñar, creer, armar sistemas de fe,  sabiendo que es así. Tal vez, Calderón de la Barca tenía razón y la vida no sea más que eso: un sueño.

lunes, 14 de febrero de 2011

QUEDA PROHIBIDO
Queda prohibido llorar sin aprender,
levantarte un día sin saber que hacer,
tener miedo a tus recuerdos.

Queda prohibido no sonreír a los problemas,
no luchar por lo que quieres,
abandonarlo todo por miedo,
no convertir en realidad tus sueños.

Queda prohibido no demostrar tu amor,
hacer que alguien pague tus deudas y el mal humor.

Queda prohibido dejar a tus amigos,
no intentar comprender lo que vivieron juntos,
llamarles solo cuando los necesitas.

Queda prohibido no ser tú ante la gente,
fingir ante las personas que no te importan,
hacerte el gracioso con tal de que te recuerden,
olvidar a toda la gente que te quiere.

Queda prohibido no hacer las cosas por ti mismo,
no creer en Dios y hacer tu destino,
tener miedo a la vida y a sus compromisos,
no vivir cada día como si fuera un ultimo suspiro.

Queda prohibido echar a alguien de menos sin
alegrarte, olvidar sus ojos, su risa,
todo porque sus caminos han dejado de abrazarse,
olvidar su pasado y pagarlo con su presente.

Queda prohibido no intentar comprender a las personas,
pensar que sus vidas valen mas que la tuya,
no saber que cada uno tiene su camino y su dicha.

Queda prohibido no crear tu historia,
no tener un momento para la gente que te necesita,
no comprender que lo que la vida te da, también te lo quita.

Queda prohibido no buscar tu felicidad,
no vivir tu vida con una actitud positiva,
no pensar en que podemos ser mejores,
no sentir que sin ti este mundo no sería igual.
Pablo Neruda

Para empezar el año mentalizados en las cosas realmente importantes...

jueves, 27 de enero de 2011

Fin de fiesta.. son cosas que pasan..

  Escuchando la misma canción, descubriendo nuevos significados. Otra vez más pienso que la obra ya no pertenece al autor, son quienes se sienten interpelados los que la van mutando y dotando de sentido.
Cada vez que algo bueno se termina, que algo se rompe, que hay que dar vuelta la página escucho lo mismo (muchas veces de mí misma) "son cosas que pasan"...
 Hoy siento que una cosa es afrontar dolores inevitables y otra es pasar por esos momentos donde salimos lastimados por decisiones equivocadas. Por elegir mal, no "ver" con la razón sino con el impulso.
  Uno se expone, se abre y a veces con la persona equivocada.  Pienso que a veces no son cosas que pasan, debería decirse son "cosas que no deberían pasar". Nadie debería lastimar al otro, nadie debería lastimarse a uno mismo....

martes, 18 de enero de 2011

Allá voy...

  ¡De vacaciones nuevamente! Sin mucha planificación previa (suelen predecir que suelen ser así los mejores momentos) me encuentro en el pre-viaje.
  Parece que si uno no está "camino a.." no son las merecidas y esperadas vacaciones. Si nos encuentran en nuestar casa, el cerebro lo registra como "tiempo libre"; pero vacaciones, vacaciones las sentimos bolso en mano.
  Las veces que no se nos dió el éxodo hogareño, nos mentalizamos con un rosario de justificaciones: igual lo vamos a aprovechar para hacer lo postergado durante el año, que así ahorramos, que por fin empezamos el gym, que terminamos ese libro.... y a pesar de eso, el lenguaje nos traiciona y aunque hace un mes que estamos panza arriba, sólo se activa el contador con un viaje, cuando al  fin decimos " mañana me voy de vacaciones"...
  Y ese momento se carga de emoción (sea a Villa La Angostura o acá nomás), de deseos de descanso, diversión, de pausa necesaria para reorganizar, planear y estar listos para comenzar nuevamente el año...
  Estar de viaje nos permite conocer lugares nuevos, o reencontrarnos con los conocidos, respirar otros aires, renovar ideas y sobre todo meterse en uno.
  Porque por más que uno lo evite, no quiera, no parezca, salir de viaje nos implica "mirar adentro".Ya desde el armado del bolso, donde se decide que parte de nuestro mundo llevamos. Y en las expectativas que nos acompañan estará la búsqueda sobre qué pedazo del mundo externo queremos que vuelva (junto a la arena, las piedritas, el correr del río,  las anécdotas...)  siendo parte de nosotros.

domingo, 16 de enero de 2011

¿A dónde va la gente cuando llueve?

Como dice la canción parece que la lluvia llega y algo cambia. Algunos se ensimisman y acurrucan en la soledad de su hogar, otros comparten planes de domingo con su compañero, los valientes se arriesgan a ignorarla,otros se quedan refunfuñando en pensar en los lugares donde quisieran ir....
Podría ser una elección, un minuto detenerse y pensar en qué grupo de gente está uno y en dónde le gustaría estar...
Indefectiblemente la lluvia  despierta...
Defensa de la alegría…
Hoy me costó levantarme de la cama. Un poco por sueño, otro por ese cansancio en el cuerpo que sólo lo deja la tristeza, las lágrimas del día anterior. No obstante una fuerza interna, tal vez un llamado, me hizo levantarme y a pesar de todo intentar estar bien.  A veces al ánimo hay que ayudarlo.
Sin mucho preámbulo, para no amedrentar el ímpetu, me cambie rápido y fui a la misa. No sabía bien el horario e incluso llegué casi 15 minutos antes de que termine. Igual fue reconfortante, los misterios de la espiritualidad hacen que a veces más que el ritual lo que impacta es la predisposición, la intención, la apertura interna.
El caminar bajo el sol, la sensación de paz, el mensaje comunitario surtió efecto. Como parte de la incansable búsqueda humana, quizás exacerbada por mi insatisfacción crónica me hizo seguir en camino.
Diario, café, un bar. Un espacio, un momento, un tiempo. Donde la ansiedad encuentra sosiego, la mente se concentra y produce. Ideas, sensaciones, sentidos.
Y en eso, una señal. Parece que después de todo sólo hay que estar atentos para leerlas.
Una nota sobre la alegría. La propia, la colectiva, la compartida. Y como sugerencia, asomando el texto unas líneas el poema de Benedetti. ¿Lo había escuchado alguna vez? No lo sé, pero como quién encuentra coincidencias me identifique. Como bandera de valores, como deseo para mi vida.
Otra vez, el arte, la expresión (así como la música) de un hombre se desprende, se amplia, lo sobrepasa y pasa a encontrar referencias en otros. El milagro de encontrar en otras palabras significados propios.
Celebro entonces, porque estas palabras mías lo alcancen también, aunque sólo sea en el hecho de pensar en un destinatario...

Defender la alegría como una trinchera
defenderla del escándalo y la rutina
de la miseria y los miserables
de las ausencias transitorias
y las definitivas

defender la alegría como un principio
defenderla del pasmo y las pesadillas
de los neutrales y de los neutrones
de las dulces infamias
y los graves diagnósticos

defender la alegría como una bandera
defenderla del rayo y la melancolía
de los ingenuos y de los canallas
de la retórica y los paros cardiacos
de las endemias y las academias

defender la alegría como un destino
defenderla del fuego y de los bomberos
de los suicidas y los homicidas
de las vacaciones y del agobio
de la obligación de estar alegres

defender la alegría como una certeza
defenderla del óxido y de la roña
de la famosa pátina del tiempo
del relente y del oportunismo
de los proxenetas de la risa

defender la alegría como un derecho
defenderla de dios y del invierno
de las mayúsculas y de la muerte
de los apellidos y las lástimas
del azar
y también de la alegría
Mario Benedetti